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viernes, 7 de noviembre de 2014

Dulce de Membrillo al estilo de la abuela


Desde luego que hay que tener moral para hacer el dulce de membrillo al estilo tradicional. Cuando yo era muy pequeñita veía a mi abuela hacerlo con toda su paciencia y todo su cariño y yo no he querido ser menos, salvando las distancias... Jamás el mío será ni la cuarta parte de rico que el suyo!!!.
El queso con membrillo me lleva acompañando toda la vida, lo que comido hasta en bocadillos, deliciosos... Por cierto!!!, la gente me miraba entonces con cara rara porque era algo que por estas latitudes no se estilaba, pero en Galicia al menos, si.

En esta receta no os doy pesos de ingredientes, porque depende de las ganas o el tiempo que tengáis para hacerlo, ya que lleva horas, si, si, he dicho horas e infinidad de paciencia y de giro de muñeca.

Hay mucha gente que cuece los membrillos con la piel, previamente lavados y relavados. También hay personas que optan por cocerlos enteros y después quitarles el corazón y demás, pero yo los cuezo pelados y cortados. ¿Por qué los cuecen enteros? Porque al hacerlo con ella dicen que queda más solidificado, de todas manera, ya veréis que el agua resultante de cocerlos es como un jarabe, mi abuela hacía algo con ella pero de esto si que no me acuerdo.

Así pues, pelamos los membrillos y los cortamos, arduas tareas porque son duros, ¡ojo con los dedos!.  Para que no se oxiden los podemos rociar con zumo de limón, pero tampoco es que haga falta, ya que al hacer el dulce van a oscurecer con la caramelización del azúcar. Los ponemos en una cazuela, añadimos agua suficiente para que los cubra y los ponemos a cocer. Se cuecen en un santiamén, se ve porque están blanditos.



Hay que sacarlos del agua y ponerlos a escurrir, yo los pongo en un escurridor o un colador, recuerdo que mi abuela los ponía en sus paños de algodón blancos como una patena. Es muy, muy importante que queden sin gota de agua, o luego será más difícil hacer el dulce.

Los pasamos con un pasapurés o con la batidora y los pesamos, para añadir el mismo peso de azúcar que de pulpa de membrillo. Y los llevamos al fuego y es donde empieza lo duro, ya que hay que estar removiendo continuamente y hacerlo con el fuego bajo... Horas de curro!!



A modo orientativo, he preparado un kilo más o menos de membrillo y el tiempo de realización ha sido de tres horas y medio largas.
La manera de saber cuándo está hecho es que, como veis en la foto, lo retiráis hacia un lado y no vuelve a cubrir el fondo de la cazuela y si a eso le unís la prueba de la cuchara, que debe quedarse vertical ella solita, mejor que mejor. Mi abuela utilizaba otro método, creo que se ponía una pequeña cantidad entre los dedos y cuando se pegaba estaba listo.

Que conste en acta que la pala se sostenía solita

Ahora lo introducís en los recipientes que queráis, alisáis la superficie y lo dejáis enfriar a temperatura ambiente para luego introducirlo en la nevera. Pasadas 24 horas lo podéis desmoldar si os apetece.

Vaya! Me faltó apretarlo un pelín más, de ahí la grieta

Y ya lo tenéis preparado y listo para comer con un buen quesito o como queráis... ummmmmm delicioso!!. Se conserva muy bien en la nevera si está bien hecho, ya que la propia azúcar le vale de conservante.


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